junio 24, 2011

vicios y pintura

   La complejidad de la pintura como forma de expresar un sentimiento es muy volátil, distinta y profunda. En muchos casos, el artista necesita un empujón para concretar su ideal de la pintura perfecta, no siempre la inspiración cumple un papel relevante en brindar desahogo al pintor, desahogo que le conduzca a inducir un estado de conciencia enfocado a pintar con gracia y esmero. En la historia del arte hemos visto sendos casos de pintores que logran un trance espiritual a través del alcohol, justo antes de pintar ingieren altas dosis de licor para fundir la ansiedad y poder conducirla por el amplio espectro de la creación artística, con ésto, logran dar vida a paisajes de ensueño y personajes que escapan de la "estricta realidad".

  Los vicios en el arte son variados dentro de los límites que impone el organismo a su consumo, desde alcohol, tabaco y alucinógenos hasta productos caseros derivados, forman a su vez, cócteles que abren portales a otro horizonte.  Son pocos los artistas que niegan su uso, aún juzgados de consumir éstas sustancias. No lamentamos que el medio artístico se relacione con el uso de alucinógenos puesto que el hombre en su evolución ha buscado conectar con sus dioses desde tiempos inmemoriales, más allá de la felicidad se busca describir un éxtasis, conseguir el ansiado elixir de la vida.
 
  Sin embargo, pensamos, cada artista debe tener un límite en el consumo de alucinógenos y estupefacientes, comprobado está que destruyen a largo plazo la memoria y demás células del organismo, un consumo controlado puede no siempre ayudar a quien se frustre buscando la melancolía artística, bien es sabido que aunque la muerte a todos espera, no hay que llamarla por error cuando no se es precavido.

¡Salud Arte!

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