junio 12, 2011

arte realista

 El arte de pintar no se traduce en unos cuantos trazos de pincel al azar, comprende un estilo, expresar un sentimiento a través de distintas herramientas; de un sinfín de sentimientos puede brotar una fuente de sabores, colores y texturas. La pintura guarda en sí mucha sinceridad, el artista transmuta sus limitaciones. Abre su mente y se convierte en un animal mitológico, que con destreza destroza su entorno y lo moldea al infinito.
 La sinceridad no implica necesariamente la veracidad de un sentimiento, por que la máscara artística sale a cumplir su función de realce; jugando su travieso papel, el álter ego indica que no se está solo durante la creación de arte y aunque no todos los "herederos de la pintura" usen seudónimo, la mascara no quita calidad.
 La sinceridad no acompaña a pocos cuando se trata de arte sino a muchos. Debemos comprender que vivimos una realidad insensata y poco inocente, donde la sinceridad es valor para algunos; sin embargo, debemos diferenciar la realidad artística de la cotidianidad, donde hay inexactitud y "libre espíritu creador".
En tanto, a mayor sinceridad de la obra mejor se refleja el espectador; los paralelismos en el arte son una belleza es por ello que "La pintura debe ser fiel reflejo de la idiosincrasia del pintor" 

No hay comentarios:

Publicar un comentario