mayo 28, 2011

influencia del taller



La elasticidad que envuelve al pintor cuando la inspiración le encuentra en su taller de pintura es realmente un momento inigualable. En un estudio de pintura es muy difícil no hallar lo que se busca y desde una obra maestra hasta un peculiar autorretrato puede contagiar al espectador del virus que yo llamo "fantasía trasmutada" que consiste en un viaje cósmico donde la conciencia se deja llevar por la intensidad del color percibido; invocando vivencias que conmueven incluso a una roca.

Tal intensidad de sentimiento conjugado al placer de contemplar un cuadro que sirva de espejo al hombre, es un espectáculo de imaginación que brinda al fin, un puente de no retorno al despertar de la sensibilidad artística. 

El taller de pintura o "La Cueva de Colores" refugia al pintor ávido creativo en la niebla donde se encuentra a sí mismo en la intemperie, la brutal intemperie, la reflexión a solas donde acuerda arriesgar más de lo que pintó juzgando su inmutable creación.

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